domingo, 29 de julio de 2007

Mi rollo con el Hi5

Cuando empecé con este rollo de las computadoras -más precisamente desde que me compré una y decidí conectarme a la red-, nunca me llamaron la atención los Hi5. Los había visto alguna vez, y por cierto no faltaba algún iluso que me comentaba, que había colgado algunas fotos en la web, y que fulanita de tal lo había aceptado como “amigo”.


Recuerdo cuando Sayo me comentó esto, lo siento Sayito, pero me cagué de la risa después… para no herir tus sentimientos... Me pareció sumamente estúpido que alguien se emocionara porque una tipa lo había agregado como contacto… ¿significaba eso algo?


En fin, creía que estas cosas las hacían los retrasados que no tenían tiempo para tener una vida normal. Perdedores desesperados inmersos en una cacería electrónica en busca de alguna imagen, un cúmulo de píxeles que llenarían el vacío de sus vidas. Un absurdo… una pérdida de tiempo total. Después de tanta insistencia del: “Debes ver mi Hi5”, inicié mi aventura cibernética.

En primer lugar, me creé una cuenta para poder acceder y Da me exigió poner cosas, casi contra mi voluntad. Luego, empezó mi viaje, un viaje plagado de incongruencia y estilos kitsch, respecto a las reseñas que los usuarios hacen de ellos mismos, para que otros atrapados por la red los agreguen como "amigos"; los hay los desesperados, los pesimistas, los imbéciles, los intelectuales, los maníaco depresivos. Todos con un solo fin: llamar la atención y, claro, celebrar el ser agregado por un incauto más. Y la telaraña va creciendo y creciendo.



Respecto de las estupideces que he leído, para muestra un botón:


“Acerca de mí:

OOOPS I DID IT AGAIN!!!!!!!!!! Soy alguien que vive la vida muy relax, son pocas las cosas que en verdad me tomo en serio...TODO ME VALE MADRE!!! Lo peor que uno puede hacer en la vida es preocuparse, requiere mucho esfuerzo mental prefiero guardar mis neuronas para desperdiciarlas en otras cositas... pero en el fondo muy en el fondo creo q soy buena gente, me intereso por mis amigos y amo los animales, en especial los perros, mi color favorito es el rosa y me encantan las hadas... lo único difícil es tener que esconder mis alitas... ok a pasarla bien LA VIDA ES UN WOODSTOCK!!!! HIPPIE 100%”.



Sin comentarios.



Luego las fotos. Al “navegar”, me iba encontrando con mis compañeros de escuela, de colegio, de universidad, de mis antiguos empleos. Todos en pos de publicar una imagen, de hacer ver a los demás lo bien que estaban ahora, todos más gordos, más viejos, más primos, y creyéndose todo lo que sus “amigos” ponen en los comentarios. La mayoría está en medio de fiestas, con otros desconocidos más, con muchas botellas en la mesa y luego más fotos de fiestas con más y más botellas. Debe ser que el alcohol le da estatus a uno. Alguna vez me he topado con fotos de tipos y tipas medio desnudos, cuerpos que jamás debieron ver la luz, pero aun así algunos comentan: “Hey! se te ve muy bien en esa foto”. Una locura total.

jueves, 26 de julio de 2007

Manhattan y mi cansancio

Siempre fui muy admiradora de Woody Allen. He visto, no todas, pero sí muchas de sus películas y sentía cierta empatía con los personajes que interpretaba. Disfrutaba con el humor sarcástico que se filtraba de cada uno de sus personajes. Cada construcción digna de ser objeto de psicoanálisis en una ciudad enredada. Hablo en pasado porque ayer mi admiración cayó a niveles catastróficos. Ayer me detuve a ver Manhattan. Había intentado ver esta cinta muchas veces, pero siempre sucedía algo que lo impedía.

Cuando conseguí la película hace más o menos cinco meses, encontraba a
Damián todas las noches. Debió ser por eso, que durante todo ese tiempo el disco estuvo esperando. Luego, un día que me dijo que llegaría tarde a nuestra cita, decidí ponerla…. Pero sucedió algo que nunca me había pasado al ver una película de Woody, me quedé dormida a los 20 minutos, pensé que fue porque estaba muy cansada. Fue extraño, me dio pena contarle a Dami, y le dije que aún no la había visto. Luego intenté verla la noche siguiente, pero igual… me quedaba dormida en la misma escena, cuando Issac y Mary andan en la “luna”. Todas las veces me quedaba dormida en esa escena. Pero sucedió que un día antes de que Dami llegara a Lima y porque no podía dormir por los nervios, pensé verla. Me dije, esta vez no dormiré de lo ansiosa que ando así que será noche de película. Era mi última noche sola, antes de empezar a vivir con Dami. Entonces puse Y tu mamá también del mexicano Cuaron, simplemente me divirtió, algo floja en la trama, simple, pero interesante. Me gustó. Y como aún estaba despierta, decidí seguir mi ciclo de películas seleccionadas con el gran Woody y su Manhattan, estaba tan ansiosa, que no tenía nada de sueño a pesar de que eran como las tres de la madrugada… veía la pantalla, y de pronto, no sé cómo, ya no recuerdo más que a Woody y a Mary corriendo con unas hojas de periódico sobre la cabeza… Nuevamente había sucedido… pobre Woody. Más tarde o sea a las doce de la mañana llegaba Damián, lo recogí en el aeropuerto, y cuando llegamos a casa y después de comer le propuse ver la película juntos… mala idea… al rato nos encontrábamos en la cama y habíamos olvidado por completo hasta los nombres de los personajes porque estábamos dormidísimos… así la película nuevamente se fue al carajo... Hasta casi un mes después.

Ayer la vi completa, o casi completa porque me daba tanto sueño que cerraba los ojos y Damián me despertaba con algún comentario y yo hacía como si nunca hubiera pestañeado… fatal!!! Al final casi que no entendí los diálogos. El único que se reía con Woody era Damián... yo me entre dormida y despierta veía como el maldito Issac le pedía a la linda Tracy que no se fuera a Londres porque el se había dado cuenta de que la amaba… pobre imbécil egoísta... y la pobre chiquilla le reclamaba no el hecho de que le dijera y le pidiera eso, sino porque no le había dicho una semana antes que estaba enamorada de ella, porque ahora ya tenía planes hecho…. Y bla bla… finalmente me quedé dormida sin cargo de conciencia... Deteste la pela…. Por mala, pero la recomendaría a aquellos que sufren de insomnio… No sé qué pensar, de repente mis apreciaciones son demasiado subjetivas, pero aunque tengo Bananas, esperaré este fin de semana...

jueves, 31 de mayo de 2007

Ami ¿qué?

Debo empezar escribiendo para mí misma… Nunca sobre mí misma…

Esta semana ha sido bastante caótica, muchos de mis amigos me han llamado para reclamarme lo mala amiga que he resultado ser, y no es para menos… Realmente no sé ser amiga… lo admito, pero no creo que sea un problema.

Uno de las razones por las que no podré ser nunca una "amiga" es que que me cansa escuchar, me estresa demasiado llenarme de cosas externas -para problemas tengo suficentes con laso mías-. Soy demasiado egoísta...


Tampoco soy de aquellas que buscan reunirse con “amigos” para “pegársela”. Puesto que he dejado de beber en cantidades industriales desde hace muchos años, y casi ya no me gusta desvelarme en una reunión a menos que sea muy necesario. Prefiero mi música, mis libros, las cosas que encuentro en la red… (pero esa es otra historia).

Yo soy una solitaria que no sabe cómo mantener a los amigos… soy una anacoreta… alguien que no es parte de este mundo, un ser marginal, una persona solitaria; yo rehuyo la compañía de los demás.

Mea culpa, “amigos” míos, pero también es responsabilidad de ustedes, que no saben elegir bien.

domingo, 15 de abril de 2007

Me duele el cabello, y lo digo literalmente, me duelen los ojos, la nariz, y los labios; mis uñas y mis rodillas; mis pies y hasta el hueso aquel que ni sabía que existía. Me duele el corazón inclinado a la derecha, mi hígado volteado y mi cabeza fuera de su lugar. Él se ha ido.

Mis manos repiten su nombre y no sé cómo hacer para callarlas, porque por las noches gritan tan fuerte que ya ni los vecinos pueden dormir. Todas las mañanas despiertan, las pobrecitas con las cutículas hinchadas de tanto haberlo llorado. Antes de anoche ocurrió algo realmente lamentable. La señora Juana, quien vive en la casa de al lado, tocó mi puerta… sería como las 1 y media… me levanté muy molesta porque apenas y estaba pegando los ojos debido al escándalo. “Buenos días”. “Hey! Sí buenos… ¿en qué puedo ayudarla?”, dije tratando de mantener los dedos dentro de mis bolsillos, que se movían desesperadamente queriendo ver lo que estaba sucediendo.

- Los vecinos ya estamos cansados de los ruidos que salen de su casa todos los días desde hace una semana, justo después de que usted volvió.

- Lo lamento, entiendo a qué se refiere, pero no sé aún como solucionarlo.

- Es fácil, tómese una pastilla antes de dormir y verá cómo se soluciona todo.

- Es que es no soy yo… verá … son mis manos…

- ¿Cómo sus manos?

- Sí, mis manos - dije, y las saqué de los bolsillos, le mostré a aquella señora mis manos todas ajadas de tanto llorar y gritar-. Déjeme que le explique…

- Por Dios, ¿usted está loca?

- No loca, no; enamorada. Pero creo que mis manos mucho más que yo.

La señora Juana hizo un gesto de asco cuando me dispuse a contarle algo de mi historia, al ver su rostro me di cuenta de que esa tía nunca entendería nada, y que perdería una hora de intentar dormir… así que le comenté que sufría de pesadillas y que le haría caso a sus recomendaciones de pastillas.

Pobre de esta gente que no entiende que las manos también se enamoran... que el cabello también extraña y que los ojos besan… No creo estar loca; simplemente, que uno también es su cuerpo, y un cuerpo extraña.

Al día siguiente fui por las pastillas, algo de Clonazepan y estaría más tranquila, pero ahora que me siento en mi cama, y sujeto la pastilla en mis dedos… ¿cómo hago que se las tome? Todo un dilema este que tengo entre las manos. Los pobres vecinos no podrán dormir tampoco esta noche, y la señora Juana vendrá a tocarme la puerta nuevamente.

sábado, 31 de marzo de 2007

Seis

Al comenzar este blog, había pensado solo colgar cosas que nada tuvieran que ver conmigo… mi vida que es un incesante discurrir de tiempo…

Seis y media de la mañana, ducha fría, un jugo casi corriendo de manos de Judith, y salir otra vez corriendo. Cojo el bus, como siempre repleto, viaje de hora y media de pie para llegar a mi trabajo. Café y croissant. Trabajo todo el día. Solo espero, espero la hora de salida. Seis de la tarde, otra vez el bus, de pie a casa.

Llegar a casa… Me espera la felicidad a través de una ventanita. Hace seis meses, llegó el Principito, se ha instalado en espacios de mi vida. Hizo un campito entre mis miedos y las locuras que a veces me embargan, y silenciosamente se acomodó con la tranquilidad que lo caracteriza. Él buscaba el dibujo de alguien que lo acompañe. Ahora solo esperamos el momento propicio, ese momento que hará que la ventanita se haga una puerta, y que el Principito empiece sus viajes por más mundos.

Gracias Damián, te amo.

domingo, 25 de febrero de 2007

Otra historia inconclusa

Sentado delante de una pantalla vacía, escribes un tontísimo cuento que tal vez nunca termines. Deslizas tus manos sobre el teclado esperando que mágicamente las palabras aparezcan. Contemplas de vez en cuando el trabajo avanzado. Pero eliminas todo al terminar la página. No estás conforme, nunca estarás conforme. Tienes los ojos bastante cansados, la presión es cada vez mayor… te frotas los ojos, piensas, vuelves a frotarte los ojos. Cada movimiento se va haciendo más y más lento. Te pararás y mirarás por la ventana; la luna aún está allí grande y luminosa.

Tu esposa te ha pedido millones de veces que no fumes en la casa porque “sus” hijos no pueden aspirar ese terrible humo cancerígeno. Le has hecho caso desde siempre, pero ahora que todo está en silencio, que ellos no están, desobedeces.

Ella ha salido. Por eso con mucho cuidado has prendido un cigarrillo que tenías escondido en la cartera hace varias semanas, aunque no tienen ceniceros en la casa, logras improvisar uno. Coges una platina de chocolate que Andrés olvidó en el escritorio a la hora de despedirse. Te pierdes en el humo que expiras… es tan delicioso sentirte libre en tu propia casa. Así que te sentaste frente al teclado y quisiste escribir… pero, el miedo invade cada centímetro de tu cuerpo cuando te das cuenta de que no sabes sobre qué escribir. El miedo, la pantalla vacía, el tedio, la rutina, el aburrimiento…

Hombre de mediana edad busca… ¿qué buscas? Aún no puede decidir que encontrar luego de haber buscado durante todo este tiempo. Una familia feliz, bueno sí la tiene. Él trabaja para una importante compañía y su salario alcanza para poder solventar los gastos de su familia. Por lo menos tienen un seguro dental… Laura trabaja también y tan mal no le va. Ese olor. ¿Cuándo la conoció?.. No puede recordarlo… La noche, sí aquella noche llevaba el cabello recogido, y se parecía tanto a ella. Preciosa, con aquellas pequitas que casi le saltaban de la nariz.

Espérame estoy allá en veinte minutos… estás loco son casi las dos de la mañana, cómo vas a llegar tan rápido… sólo espérame yo llego dentro de veinte minutos… La noche la luna, estamos locos.

Lucinda mueve sus manos nerviosamente una vez que cuelga el auricular… que tendría de malo recibirlo después de todo el es solo su amigo. Hace tantísimo tiempo que no lo ve… por qué la habría llamado… qué era aquello tan importante de lo cual tenían que hablar. Pero y los nervios… eso no es normal…

sábado, 10 de febrero de 2007

Me hubiera gustado llamarme Magdalena,
Acostarme con el primer Cristo que encuentre a mi paso
Por el milagro de sentirme inocente.
Pero qué pena sólo somos humanos.

Tu boca, tus ojos
Se apropian de mi cuerpo
Recorro tu espalda
Mis dedos, mis labios
Qué pena sólo somos humanos

El dolor, la noche que calla
Tu voz taladrando mis sentidos
El frío, tu aroma
El sabor inconfundible de tu piel
Qué pena sólo somos humanos.

Por fin...

Por fin he oscurecido mis ojos
He levantado mis faldas
Y he dejado escapar mis estrellas
Por fin me he entregado al dolor
Y he traicionado tu recuerdo
Ahora bailo con cada uno de mis pensamientos
Tomando cada segundo para cubrir mi cuerpo,
(Un cuerpo que se escurre al cruzar la calle)
Para aliviar cada centímetro de mi piel
Que se abre para recibir migajas de te quieros.

domingo, 21 de enero de 2007

...

Me he cansado de buscarte
En cada palabra
Me he cansado de mirarnos
Haciendo el amor una y otra vez
Sintiéndome una y otra vez más infinitamente sola.
Pero las flores aún están allí
Y mi piel sigue esperando
Como siempre, esperando.

sábado, 6 de enero de 2007

Volar

Pensé jugar como lo hacía antes
Tomarte entre mis manos, y elevarnos
Pero tus besos callaron,
Como calla la noche al observarnos.
Sólo un suspiro y terminamos.

viernes, 5 de enero de 2007

Te odio...

Te odio a ti y a todos los de tu estirpe,
Pues aún me duelen los cabellos.
Y sí, creo que te odio.
Aunque si lo desearás apagarías mi única estrella
Ya no te seguiría
O tal vez sí
Porque tus besos visten mis recuerdos
Y tus manos son lo más cercano a la libertad.

Cuándo notarás a este pequeño ser con ombligo
Que recoge las huellas adheridas a su piel,
Que ya no existe.

jueves, 4 de enero de 2007

La niña

Busqué la sombra ideal, y la encontré entre los pilares que se erguían detrás del pozo que absorbía el sol con desmedida hambre. Saqué una hoja en blanco dentro de una antigua revista, luego un lápiz, el cual tenía zafada la punta, y justo antes de que la tajara, se sentó muy cerca una niña de cabellos rutilantes.

Luego de dos fallidos intentos quedó listo el lápiz. Esta vez todo era distinto: tenía como musa a un ser viviente, a una niña sentada a mi izquierda (¡y yo soy zurdo!). Esto dificultaba sobremanera mirarla de reojo y escribir. Sus tiernas manos estaban al alcance de mi vista, y vi cómo retiraba la envoltura de un caramelo rojo, la que guardó en un bello libro de catecismo.

Sus pies y todos sus dedos eran perfectos. Sólo una pequeña cicatriz en su pantorrilla derecha llamó simplemente mi atención. Me resultaba muy vergonzoso girar un poco el cuello para mirarla. Por un momento pensé en sentarme un rato bajo el ardiente sol, pero temí que alguien ocupara mi sitio. La sombra era lo más codiciado a esa hora, y había gente merodeando por ahí, en espera de que alguien dejara un espacio.


Además, su presencia era lo que más disfrutaba mis sentidos. Lo mismo podría decir de mi espíritu.

Llené la hoja de rostros, signos, números y casi garabatos. No quería escribir forzadamente, por lo que evité cualquier palabra. Me pareció inútil intentar dibujarla, su aroma de niña subía hasta mis ojos. Se me ocurrió escribir mirando el cielo, para así llamar su atención y adivinar su rostro, el cual imaginaba como el de una niña virgen María.

Sentí en mi mejilla dos miradas de reojo; la segunda de menor intensidad. Lo que llegué a escribir me pareció muy azuloso y con demasiadas referencias al mar. Casi no había señales de mi viviente musa. Bosquejé ideas que se desvanecieron fácilmente. Temía que desapareciera sin haber escrito antes algo que valiera la pena. Por un instante pensé en mirarla de lleno, pero de inmediato deseché esa idea.

Algo desde muy dentro de mí me decía que esto estropearía lo poco que había hilvanado.

Una voluminosa señora se acercó hacia nosotros. Mi musa con celeridad le ofreció un pedazo de su sombra, y fue su voz lo que hizo temblar la hoja bajo el lápiz.

Cuando terminé el poema, ya no la encontré en ningún lugar, a pesar del aroma de sus pasos.

RAEN

domingo, 31 de diciembre de 2006

Lucinda 2

El dolor cada vez es más profundo. Es difícil poder soportarlo. En todo momento lo siento y creo que ya debo acabar con todo esto. Necesito de ti madre, pero es muy tarde. Nadie me escucha mejor que tú. Nadie puede entender todas las cosas que pasan dentro de mí. La enfermedad es incurable, yo lo sé. Ese cáncer me imposibilita el moverme tranquilamente. Había llegado a mi vida, estaba segura de que se quedaría conmigo. Estos días lo estoy confirmando, estoy maldita, siempre tengo que equivocarme.

Madre sólo tú me conoces más que yo misma y sabes qué paso daré. Ahora me encuentro perdida. Debí de haberme mentido desde el principio, no entregar todo, guardar algo para mí, algo que me sostenga y no me deje caer cuando él me faltase. Erré nuevamente. Yo me he asesinado. Sí, yo fui la asesina… yo me maté… madre y no logro perdonarme… dime ¿cómo lo hago? Dos objetos brillantes han vuelto hacia mí en medio de la noche, tú ya sabes de qué se trata. Aves cayendo a mis pies habrán muerto

Podrías creer que esto es una confesión, mejor sería un intento de perdonarme por todas las cosas equivocadas que he hecho desde que lo conocí. Tenía el color de las hojas secas, creo que fue eso lo que llamó mi atención, un tostado parejo a causa del sol revelaban que en algunas ocasiones abusaba de él. Los ojos, madre, gigantes luces almendradas enmarcadas por unas pobladas cejas. Era muy joven todavía cuando lo conocí, yo tuve la culpa de que envejeciera tan rápidamente. Su cabello cambió de color después de nuestros encuentros.

Tuvo que aparecer él para darme cuenta de que podía existir un mundo paralelo que me estaba perdiendo por estar encerrada. Me permití ser libre una vez, aunque no se cómo serlo (menos ahora), pero no noté que me iba envolviendo en historias jamás contadas pedazos de vidas ocultas, cubiertas de verdades. Lucinda decía que no sé mentir. Ahora lo confirmo. El decía que lo podía oler. No he aprendido nada. Ahora no importa, se ha ido. Eterna linealidad nos acorrala todo el tiempo… pequeño Herodes cuándo te decidirás y acabarás con todo esto.

Creo que nunca sospechó lo feliz que me hacía, de cómo llenaba todo espacio (si no, no hubiera actuado como te conté en la anterior carta). Lamentablemente, no me enseñaste a amar de otra manera.

Madre le permití ocupar todo mi mundo, ese fue el motivo. Pero ¡qué equivocada estaba! Siento que no puedo dar un paso más. A él no le importó dejarme allí, sola, muriéndome de soledad, de pena, de vergüenza. Se levantó y se fue llevándose mis sueños, dejándome más vacía de lo que me había encontrado.

Así cansada y sin fuerzas te escribo. No sabes el dolor que sufro al armar cada palabra, el sólo hecho de mover mis dedos es insoportable.

No pretendo que me tenga lástima. Aunque lo confieso si eso lo hace volver a mí lo intentaría... una serpiente asciende, contoneándose dentro mío, hermana déjame en paz por favor.

Me enseñaste que la última forma de amar es dejarlo ir. Ahora madre, dime ¿cómo hago para dejarlo ir sin que me duela tanto? Tú me has engañado. Dejarlo ir significa dejarme ir yo también.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Historia de una gorda 1


El dolor saturo mis poros
Es cierto, tuve miedo
Pero estoy sola observando a la gorda de al lado mecerse lentamente.
Mi madre,
Ya es tarde
Los segundos corren a las esquinas
Y mis manos siguen maldiciendo sus ojos.

martes, 26 de diciembre de 2006

Una mariposa...

Una mariposa anida en mi sexo,
Sus alas se desploman bajo tus pisadas.
No pudiste arrancar sonidos de las piedras,
Las ganas de besarte se funden en mis manos
En mi impotencia al no poder poseerte.
Te he conjurado
He gritado tu nombre hasta caer en el hastío.
Te he maldecido.
Aun así
Vuelvo a sonreír cada noche.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Imaginaré...


Imaginaré
El silencio oscuro en el que te hallas encerrado,
La mirada perdida;
La luz que jamás viste
El aire que nunca aspiraste.

Tocaré
El susurro que se filtra entre tus labios
(Como el murmullo de muros vacíos e inestables).

Sentiré
Tu cuerpo incestuoso,
Tus senos flácidos,
Tu falo sin vida

Tú que jamás exististe,
Tú que siempre miro
(Como una serpiente que circunda
El ombligo de mis pensamientos),
Acércate,
Rescátame de este abismo,
Alimenta esa libertad
Y luego,
Luego
Vuelve a tu laberinto
Sin paredes ni puertas
Sin Teseos embriagados de poder
Sin Ariadnas traidoras ni traicionadas
Regresa a tu laberinto,
tú que quizás existes.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Lucinda 1

La habitación es pequeña y oscura, apenas iluminada por una lámpara, dentro Lucinda teje desde tiempos inmemoriales. Es imposible determinar su edad, no es vieja, pero hace tiempo dejó de ser joven; algunas arrugas han logrado anidar en su rostro, aunque todavía mantiene esa mirada tan llena de preguntas, aquella que apenas parece apartar de su labor cuando decide dirigirte la palabra, pero está allí y te mira, y te pierdes, y...

Tiene el cuerpo pequeño, delgado y frágil. Dicen que nunca engordó, envidia de las mujeres, ni siquiera cuando estuvo embarazada -nadie supo que lo estaba hasta que los dolores de parto hicieron correr a su marido en busca del doctor-.

Su cabello, cogido en un moño justo encima de la nuca, no es abundante. Las hebras son muy delgadas y largas, debieron ser de un negro intenso, aunque ahora están cambiando de color.

Tiene manos pequeñas llenas de lunares inmensos que cubren casi cada centímetro de su piel que originalmente debió ser blanquísima; aun ahora sus manos son tan delicadas y suaves como los pétalos de una rosa. En la mano izquierda, el dedo anular guarda un anillo de plata labrada, quien sabe donde lo obtuvo, lo cierto es que jamás se lo quita. Este anillo tiene un diseño bastante extraño, con un acabado antiguo, semeja un caracol de mar boca abajo, además tiene incrustaciones de piedras brillantes pequeñísimas distribuidas de manera asombrosa a lo largo de la comisura ondulada del caracol, el tamaño del anillo no armoniza con su dedo, es muy pequeño para la mole que se eleva cobre uno de ellos, pareciese que el caracol está tratando de engullirlo. De vez en cuando ella acerca el anillo a su oído como si pudiese escuchar el rugido del mar a través de él, un mar que ella nunca ha visitado.

Lucinda teje y teje. El viajó hace mucho tiempo.

Está muy oscuro, sería raro que hubieses notado mi presencia. Pero aun así compruebo que el tiempo no es sólo mío, cuando dejaste de ser tú. Mariano, querido, cuánto tiempo habrá pasado después de la última vez que nos vimos, querido el sueño es eterno, y el espejo aún no se ha roto.
El mar, verde, salado, inmenso, ondulante, el mar...

Lucinda calla cuando, finalmente, sus padres luego de conocer a todos los pretendientes se han decidido por uno. No se parece en nada a él, tendría que haber sido él el elegido, no este pedazo de carne fofa que sonríe y trata de mostrar lo bien cuidados que están sus dientes, si ya se nota que vas al dentista hasta cinco veces al año. Sonrisita.

De todas maneras ellos nunca se hubieran casado, sus padres jamás lo hubieran permitido. Descansó. Aceptó el pretendiente que le fue impuesto y trataba de creer que la vida que llevaría sería la mejor ya que había sido criada para dar origen a una familia, ella tenía que ser madre y esposa, su existencia no estaría completa hasta no haber concebido.

Ya es tarde la lámpara no ilumina lo suficiente y sus ojos están cansados de haber estado mirando el vacío.

Es extraño que alguien la visite a las siete de la noche, por eso voltea asustada cuando escucha golpes en la puerta, pero si todavía no es la hora de la cena.

Sonrisita. Vendrán a visitarte, hoy a las siete de la noche, con consentimiento de tu padre, por insistencia de tu madre has dejado de tejer y te aproximas a la puerta lentamente tratando de negar lo inevitable, Bruno espera abajo. Tienes que hacerte la idea de que él será tu futuro esposo, por lo menos tendrás niños con dientes perfectos. Sonrisa.

Un olor a guiso se filtra por debajo de la puerta y se escurre en tus pulmones. Ha pasado tantísimo tiempo desde que sentiste ese aroma… Mariano porqué no fuiste tú…

Abajo, la eterna canción…

domingo, 29 de octubre de 2006

Amanece

Es la primera vez que publicaré en esta página y no tengo la menor idea de quienes vayan a poder leerme... a decir verdad, creo que no me interesa mucho. Pienso que este espacio, a pesar de ser público, va a ser muy privado, también. Hace poco hablaba con un amigo sobre los blog. Me decía que él tenía uno, pero como todo texto, había logrado crear un personaje: uno que él siempre quiso ser. Así que, aunque pensemos que las cosas que acá se comenten parezcan verdaderas, uno tiene que dudar siempre de las cosas que lee. Todo lo que uno lee tiene muchas formas de ser interpretado. ¡¡¡Maldito lenguaje!!!, ¡¡¡malditas palabras!!! Espero poder darle forma a este espacio.
Bueno empezaré...

El otro espejo 2008 © Blog Design 'Felicidade' por EMPORIUM DIGITAL 2008

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